jueves, 23 de noviembre de 2017

LA HIDALGA DEL VALLE. Calderón de la Barca

La hidalga del valle, de Calderón de la Barca, es uno de los autos sacramentales más representados, no solo del autor, sino del género en su conjunto. En él se plantea el dogma de la Inmaculada Concepción. Esta doctrina fue rebatida por la reforma luterana y será preciso presentar a la sociedad de la época de la manera más convincente. Para ello, Calderón mezcla magistralmente los ingredientes que conforman el auto sacramental: figuraciones, materializaciones de sentimientos (la culpa, la gracia, el contento, el furor); personajes (Job, David, la Virgen) y recreaciones (la naturaleza, la gracia, el amor divino); ubicados en una sencilla trama. Con ello materializaban y transmitían una serie de conceptos muy difíciles para el público de la época. En este texto, la culpa encadenó en el paraíso a la naturaleza humana. Acompañada por el furor, su sirviente, cobra un impuesto a todos los seres que habitan el mundo. A todos, menos a una hidalga que está exenta de pagar ese tributo a la culpa. El amor divino y la gracia harán posible la excepción al pecado original, para propiciar la venida del Redentor.


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